Sobre el soporte espera impoluto el lienzo de lo desconocido, el que invita a aventurarte a descubrir, a pintarme…
Soy invisible. Un boceto en blanco y negro en tus ojos, una inspiración latente y frecuente, el toque de magia de las musas que te visitan. Algo que te posee que hace que tus dedos dancen y postren delicadamente en la superficie los pinceles bañados en colores.
Delinea las líneas que por si solas no te muestran nada, pero que todas juntas muestren a la perfección mi imperfección. Lléname de color, de aquellas plumas de las que me has visto escribir tantas veces, de luces y de sombras, conviérteme…
Puedo ser el error que llega a tu casa bebido y te golpea solo por existir, el demente que disfruta con tu dolor hasta que se aburre y termina matándote y ocultándote en una zanja, el violador que te fuerce solo conocerme y te marque el resto de tu vida, el drogadicto que te enganche y te arrastre a ese circulo vicioso y oscuro, el ladrón de guante blanco que se oculta al otro lado de tu cama esperando la oportunidad que le interesa y timarte, ese mentiroso compulsivo con una doble vida,

el hombre que tiene cáncer y se muere dejándote hundida y sola.
Puedo ser el amante perfecto el que conozca a la perfección tu cuerpo y que con solo tocarte te lleve al paraíso, el que conoce todos tus secretos y los oculta, el que aprende y el que enseña, el que es capaz de hacerte feliz, el padre de tus hijos, el que te da aliento, el que forme parte de la mayoría de tus recuerdos, el que pase contigo toda tu vida, el que muera junto a ti, el que muera por ti…
Puedo ser una cosa o la otra, o puede ser que solamente seamos grises, un espacio de tiempo que en algún momento pondrá fin, una manera de amar, el impulso para seguir adelante por nuestras metas, puedo ser…
Puedo ser tantas cosas como imaginas, como número de colores diferentes y cantidades en mi cuerpo eres capaz de ponerme, con los que puedas expresarme.
Puedes esperar en una esquina de la cama, llorando, alimentándote de sueños, intentando averiguar como soy, pero hasta que no arriesgues y te lances al vacío por conocerme, el lienzo continuará con la perfección de lo fácil, cogiendo polvo y las pinturas que carga ese pincel que entre tus dedos se resguarda tarde o temprano se terminaran secando y serán inservibles